Durante años, Zubiri apenas pública. Sin embargo, sus
cursos orales reflejan la creciente maduración, desde el año 1944, de una
filosofía propia, que hunde sus raíces en lo que Zubiri llama la impresión de
realidad. Esta impresión de realidad, que expresa la radicalización zubiriana
de la “comprensión del ser” de Heidegger, le sirve a Zubiri para ir delineando
su alternativa a los grandes conceptos filosóficos clásicos. La filosofía
clásica, piensa Zubiri, ha “sustantivado” y “entificado” la realidad, al tiempo
que consecuentemente “logificaba” la intelección. Ahora Zubiri propone, frente
al lógos antiguo y moderno,
la inteligencia sentiente; frente a la sustancia antigua y el sujeto moderno,
una nueva idea de la realidad como estructura sustantiva, de la que surge una
nueva visión no subjetual de la persona humana. Toda esta nueva propuesta
filosófica alcanza su primera expresión en un difícil libro: Sobre la esencia, publicado en el año
1962.También son de su interés: la antropología
filosófica; los problemas del espacio, del tiempo, y de la materia; la
estructura dinámica de la realidad. Y también la filosofía de la religión y la
teología.
En el año 1979 la República Federal de Alemania le concede
la Gran Cruz al Mérito (Das Grosse Verdienst Kreuz), y en el año 1980 recibe el doctorado honoris
causa en la Universidad de Deusto (Bilbao).
En el año 1982 Zubiri recibe, junto con Severo Ochoa, el premio Ramón y Cajal a
la investigación. Ahora bien, a partir de la Inteligencia sentiente (1980), todas las
preguntas sobre el presunto “realismo ingenuo” de Zubiri quedan definitivamente
resueltas. La realidad es la formalidad de las cosas en la aprehensión, y no
una zona de cosas “allende” (más lejano o por añadidura) la misma. Desde este
punto de vista, Zubiri puede afirmar, contra toda la filosofía moderna, que los
colores son perfectamente reales, porque se actualizan en nuestra aprehensión
visual como algo que es “de suyo” independiente de nuestra aprehensión. La primera obra de ellas es El hombre y Dios (1984), publicada
por Ignacio Ellacuría, uno de sus más estrechos colaboradores. Su elaboración
filosófica es un intento de superar <<el subjetivismo reinante en la
modernidad y el realismo ingenuo de la filosofía clásica>>. El autor
expresa una nueva búsqueda de conceptos que interpretan ser apropiados en estos
tiempos tan dispares de conocer al SER en su ESENCIA, inmutable e intransferible.
La existencia humana es comprendida como religación (uno de los conceptos
fundamentales de la filosofía de Zubiri). Parte su filosofía ¿de qué es la
realidad?, pero entendiendo ésta como forma, como lo real de suyo, concretamente
en la percepción. En la aprehensión de la realidad ésta se capta como real.
Esto sería la «aprehensión primordial de la realidad» la cual es realizada por
una inteligencia sentiente (es decir, que une lo intelectivo con lo sensorial);
logra reunir lo que considera “de suyo” perteneciente a él, como propio e
inteligente, lo considera lo verdaderamente real. Intelige que, aunque el
sentir y el entender no pueden identificarse, porque lo primero pertenece al
ámbito de los afectos y lo segundo a la inteligencia a través de la razón; tampoco
pueden disociarse, porque el sentir humano y la intelección constituyen dos
momentos de un solo acto de aprehensión, de captación de algo: eso es para Zubiri
la inteligencia sentiente; es decir un comprender “en unión de…”. Desde esta inteligencia
sentiente aprehendemos lo real como real de suyo. Pero la cuestión de qué
puede ser la realidad y qué son las cosas en realidad y en la realidad será
función del logos y la razón. Desde estos dos momentos posteriores, el hombre
hará un ensayo de lo que pueda ser la realidad por añadidura la aprehensión. La “religación” es la realidad
apoderándose de la persona, se trata de un hecho experiencial, de una vivencia,
de la "dimensión teologal del hombre". La religación es el fundamento
que nos liga a la realidad y que plantea claramente el «problema de Dios». El carácter
incoativo de la razón presenta a Dios como vía posibilitadora; y la que parte
de la religación nos lleva de hecho, al problema. Toda búsqueda de fundamento,
(en cuanto que intelección con detenimiento), nos dice en un razonamiento
pensante e inteligente que nos presenta ante la principalidad. Zubiri denuncia
la vía epistemológica tradicional, en la que Dios es una realidad-objeto. Dios
no puede ser nunca objeto del hombre, sino en todo caso fundamento. Sería la
traducción de un “SER” en “El SER”, él es la “ESENCIA del SER” mismo, en
nuestra vida. Dios. Suerte y Felicidad. Nos estamos comunicando. @josehectorcontr; Especial https://contrerasjosehector.blogspot.com.;https://josehectorcontreras.blogspot.com ; https://jcontreras604.wordpress.com ; Facebook, Instagram, Mi Libro comprar 9
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