viernes, 20 de septiembre de 2019

Xavier Zubiri ( 1898-1983)

Durante años, Zubiri apenas pública. Sin embargo, sus cursos orales reflejan la creciente maduración, desde el año 1944, de una filosofía propia, que hunde sus raíces en lo que Zubiri llama la impresión de realidad. Esta impresión de realidad, que expresa la radicalización zubiriana de la “comprensión del ser” de Heidegger, le sirve a Zubiri para ir delineando su alternativa a los grandes conceptos filosóficos clásicos. La filosofía clásica, piensa Zubiri, ha “sustantivado” y “entificado” la realidad, al tiempo que consecuentemente “logificaba” la intelección. Ahora Zubiri propone, frente al lógos antiguo y moderno, la inteligencia sentiente; frente a la sustancia antigua y el sujeto moderno, una nueva idea de la realidad como estructura sustantiva, de la que surge una nueva visión no subjetual de la persona humana. Toda esta nueva propuesta filosófica alcanza su primera expresión en un difícil libro: Sobre la esencia, publicado en el año 1962.También son de su interés: la antropología filosófica; los problemas del espacio, del tiempo, y de la materia; la estructura dinámica de la realidad. Y también la filosofía de la religión y la teología.
En el año 1979 la República Federal de Alemania le concede la Gran Cruz al Mérito (Das Grosse Verdienst Kreuz), y en el año 1980 recibe el doctorado honoris causa en la Universidad de Deusto (Bilbao). En el año 1982 Zubiri recibe, junto con Severo Ochoa, el premio Ramón y Cajal a la investigación. Ahora bien, a partir de la Inteligencia sentiente (1980), todas las preguntas sobre el presunto “realismo ingenuo” de Zubiri quedan definitivamente resueltas. La realidad es la formalidad de las cosas en la aprehensión, y no una zona de cosas “allende” (más lejano o por añadidura) la misma. Desde este punto de vista, Zubiri puede afirmar, contra toda la filosofía moderna, que los colores son perfectamente reales, porque se actualizan en nuestra aprehensión visual como algo que es “de suyo” independiente de nuestra aprehensión. La primera obra de ellas es El hombre y Dios (1984), publicada por Ignacio Ellacuría, uno de sus más estrechos colaboradores. Su elaboración filosófica es un intento de superar <<el subjetivismo reinante en la modernidad y el realismo ingenuo de la filosofía clásica>>. El autor expresa una nueva búsqueda de conceptos que interpretan ser apropiados en estos tiempos tan dispares de conocer al SER en su ESENCIA, inmutable e intransferible. La existencia humana es comprendida como religación (uno de los conceptos fundamentales de la filosofía de Zubiri). Parte su filosofía ¿de qué es la realidad?, pero entendiendo ésta como forma, como lo real de suyo, concretamente en la percepción. En la aprehensión de la realidad ésta se capta como real. Esto sería la «aprehensión primordial de la realidad» la cual es realizada por una inteligencia sentiente (es decir, que une lo intelectivo con lo sensorial); logra reunir lo que considera “de suyo” perteneciente a él, como propio e inteligente, lo considera lo verdaderamente real. Intelige que, aunque el sentir y el entender no pueden identificarse, porque lo primero pertenece al ámbito de los afectos y lo segundo a la inteligencia a través de la razón; tampoco pueden disociarse, porque el sentir humano y la intelección constituyen dos momentos de un solo acto de aprehensión, de captación de algo: eso es para Zubiri la inteligencia sentiente; es decir un comprender “en unión de…”. ​Desde esta inteligencia sentiente aprehendemos lo real como real de suyo. Pero la cuestión de qué puede ser la realidad y qué son las cosas en realidad y en la realidad será función del logos y la razón. Desde estos dos momentos posteriores, el hombre hará un ensayo de lo que pueda ser la realidad por añadidura la aprehensión. La “religación” es la realidad apoderándose de la persona, se trata de un hecho experiencial, de una vivencia, de la "dimensión teologal del hombre". La religación es el fundamento que nos liga a la realidad y que plantea claramente el «problema de Dios». El carácter incoativo de la razón presenta a Dios como vía posibilitadora; y la que parte de la religación nos lleva de hecho, al problema. Toda búsqueda de fundamento, (en cuanto que intelección con detenimiento), nos dice en un razonamiento pensante e inteligente que nos presenta ante la principalidad. Zubiri denuncia la vía epistemológica tradicional, en la que Dios es una realidad-objeto. Dios no puede ser nunca objeto del hombre, sino en todo caso fundamento. Sería la traducción de un “SER” en “El SER”, él es la “ESENCIA del SER” mismo, en nuestra vida. Dios. Suerte y Felicidad. Nos estamos comunicando.  @josehectorcontr; Especial https://contrerasjosehector.blogspot.com.;https://josehectorcontreras.blogspot.com ; https://jcontreras604.wordpress.com  ; Facebook, Instagram, Mi Libro comprar 9 euros “El Secreto de la Mente”. Barnes & Nobles, Amazon; KOBO; Google Play.
                                                                        

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